Carlos Mora Vanegas
Día a día estamos sometidos a estímulos externos que generan, de no sabérselos controlar, estrés; preocupaciones que dan paso a tensiones, mal humor, afectaciones que pueden tener incidencia física, como psíquicas, mermando nuestra energía, desperdiciándose, afectando muchas veces nuestro rendimiento, desempeño.
Debemos sorprendernos como actuamos, como nos desenvolvemos, como manejamos nuestras emociones a fin de no dejar que algunos estímulos, hechos afecten nuestra conducta, le de paso a preocupaciones que inciden negativamente en nuestra mente.
Vanidades al respecto nos señala, que se debe estar muy atento en aceptar y observar los pensamientos y los sentimientos y nos indica que Lejeune explica que como pensamos constantemente, resulta fácil confundir los pensamientos con nuestro yo, y llegar a creer que somos lo que pensamos. Él explica que debemos ver los pensamientos solo como piezas sobre un tablero de ajedrez… y comprender que no somos las piezas, sino el tablero. No somos nuestros pensamientos; estos vienen y van, tanto los buenos como los que nos aterrorizan. Míralos desde una perspectiva superior, como algo que tú has creado y que puedes, de la misma forma, borrar.
Esta práctica ayuda a ver que eres más poderosa que las ideas que pasan por tu mente, nos ayuda a comprende el alcance, repercusiones de las preocupaciones. Lo cierto, que La Escuela de Educación Mental nos aporta , que hay que romper el hábito de la preocupación, manteniéndo la mente ocupada.
Ocupados realizando nuestro trabajo cotidiano, la mente se pierde en el hacer del mismo. Es durante las horas de descanso cuando ésta es tentada a sucumbir a la preocupación.
Pensamientos sobre el futuro incierto, problemas económicos, el regaño del jefe, aquello que alguien me dijo y no me gusto, bombardean nuestra mente, haciéndonos entrar en el circulo vicioso de la perturbación hasta llevarnos a poner ansiosos. Logrando a la vez entorpecer nuestra paz mental y procesos creativos.
Harto conocida es la frase: "La naturaleza aborrece dos cosas: el ocio y el vacío", si no ocupa su mente en algo creativo y productivo, esta será llenada automáticamente, con aquello que le es contrario.
Por ello, nuestro "antídoto contra la preocupación es mantenerse ocupado en la realización de algo constructivo". noticiasultimominuto.com nos aporta al respecto, que si escarbamos debajo de la superficie, descubriremos que preocuparse es una manera muy común de hacernos creer que tenemos control sobre las circunstancias de la vida. Cuando una persona se preocupa, trata de anticipar, en su mente, todo lo que puede ocurrir o ir mal; de esta manera, llega a creer que tiene, al menos, un poco de control sobre su futuro.
Por supuesto, esta es una idea completamente falsa. Preocuparnos nos lleva a sentir que estamos haciendo algo por resolver el problema… cuando en realidad solo estamos agitándonos mentalmente., y si eso no lo sabemos manejar las consecuencias pueden ser negativas.
La clave de vivir en paz radica en ocuparse, no en preocuparse. Aunque parezca una cuestión de semántica, la diferencia entre estos dos términos es fundamental. Cuando nos preocupamos por un suceso que imaginamos puede ocurrir, pero que aún no ha pasado, estamos literalmente sufriendo por algo sobre lo que no podemos actuar en ese momento.
En nuestra imaginación, vivimos una desgracia que no ha ocurrido, y que quizás nunca pasará. Como dijo el gran escritor norteamericano Mark Twain: ‘El 90 por ciento de las catástrofes por las que tanto sufrí, nunca ocurrieron’. Sin embargo, este ejercicio puramente mental, tiene consecuencias reales. De acuerdo con sicólogos y maestros espirituales, de Wayne Dyer a Deepak Chopra, nuestro cerebro no tiene la capacidad de diferenciar entre un evento real, y uno que imaginamos.
En otras palabras: nuestro organismo procesa el terror que sentimos ante la idea de enfrentar una bancarrota, como si esta fuera una realidad. Aunque todo esté en la mente, se eleva la presión arterial, se segregan las hormonas del estrés, se contrae la respiración y aumenta el ritmo cardiaco. Eso es en el plano físico. En el mental y emocional, la capacidad de pensar claramente y de ver soluciones, disminuye ante el miedo. Además, nos volvemos tensos e irritables. Muy cierto cuando se nos dice, , que a la hora de surgir un problema concreto y real, entonces, con la mente clara, y tomando en cuenta las circunstancias que nos rodean, se deben explorar las posibles soluciones. Pero eso ya no sería preocuparse, sino ocuparse.
De la misma manera, vale aclarar que hacer planes para el futuro, como desarrollar un ‘Plan B’ para diferentes situaciones —qué hacer en caso de perder el empleo o a quién llamar si falta la niñera— puede ser algo práctico y eficaz, pues ayuda a controlar las preocupaciones.
La diferencia entre planear y preocuparse es que lo primero trae paz mental, mientras que lo segundo nos la roba. Muy positiva la indicación de Vanidades cuando nos indica que es necesario identificar los pensamientos preocupantes.
Apenas pienses en algo que te preocupa, identifícalo como una preocupación. De esta manera, estableces una clara diferencia entre la realidad y un pensamiento. A ello se agrega además la relevancia de ceder el control. Como se sabe, el cerebro no distingue entre una amenaza real y una imaginaria, por lo que las preocupaciones disparan el reflejo humano de ‘huir o pelear’. Este nos sirve ante un peligro inminente, pues nos pone en un estado de alta alerta; pero ante una preocupación, simplemente nos llena de tensiones que no podemos desahogar.
Por ello, para calmar la mente, es preciso relajar el cuerpo. De acuerdo con Lejeune, esto se logra por medio de ejercicios de respiración profunda y de relajamiento muscular progresivo. Debemos estar plenamente identificado con el aquí y el ahora y tratar de resolver las situaciones en la oportunidad que se nos da de estar en él , no debemos dejar que nos atrapen la preocupaciones del futuro, en eso es cierto cuando se nos indica, seguir el consejo de Eckhart Tolle, autor de The Power of Now, de concentrar tu atención en el instante que vives, que es el único que realmente tienes.
Esto no quiere decir que nunca recuerdes el pasado ni te anticipes al futuro, solo que entiendes que ambos pensamientos no son el presente.
En conclusión, trate de evitar que las preocupaciones lo manejen, deterioren su comportamiento, originándole muchas veces problemas físicos, estrés, tensiones que le pueden originar serios problemas en su salud, así como en su comportamiento.
Preocúpese de manejar eficientemente sus emociones, sorprenderse como está actuando al perder su equilibrio emocional y entonces usted no podrá ser víctima de las preocupaciones. No lo descuide y verá como el legado de vida que le han dado será beneficiosa en su crecimiento
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