sábado, 27 de octubre de 2007

El pensamiento positivo


Por: W. J. Segovia


1. Mantente fresco cuando otros estén furiosos y pierdan la cabeza. Tienes el control sobre tus emociones, no lo pierdas. No se trata de no demostrar tu molestia, sino de hacerlo mesuradamente, sin después arrepentirte de una acción cometida en un momento de descontrol.


2. Recuerda que cada discusión tiene al menos tres puntos de vista: el tuyo, el del otro y los de terceros, los cuales probablemente están más cerca de la objetividad. Siendo más versátil y viendo las cosas desde la perpectiva de los demás enriquecerás tu propio punto de vista.


3. Espera a calmarte antes de hablar. Ten en cuenta que la relación es más importante que la discusión. Dale más relevancia a las personas que a las opinones.


4. Trata a toda persona con la cual tengas contacto como si fuera un pariente rico, de quien esperas ser incluído en su testamento. Nunca te arrepientas de tratar muy bien a la gente. Es el mejor negocio en todos los sentidos.


5. Busca el lado positivo y agradable, aun de las situaciones más complicadas y dolorosas. Es una disciplina que te ayudadará a pasar más fácilmente, los momentos difíciles, y a convertir los problemas en oportunidades.


6. Establece el hábito de hacer preguntas y, sobre todo, de escuchar las respuestas. Pregunta antes de reaccionar. Algunas veces disparamos y después preguntamos. También preguntamos, pero escuchamos para contestar, y no para entender.


7. No hagas o digas nada que pueda herir o hacerle daño a otra persona. Aférrate al proverbio que dice que todo lo que uno haga, se devolverá. La gente no recuerda tanto lo que tú dices o haces, sino la intención con la que lo haces.


8. Sé consciente de la diferencia entre análisis amigable y crítica destructiva. Observa si el propósito de tus palabras es ayudar, desahogarte o hacer daño.


9. Ten presente que si toleras a los demás, ellos también serán pacientes contigo en los aspectos no muy gratos de tu personalidad.


10. El verdadero líder sabe reconocer sus errores y aceptar responsabilidad. No olvides que un conflicto bien manejado fortalece la relación y te ayuda a aprender de las diferencias.


El pensamiento positivo es una disciplina que, ejercitada con constancia, te dará el poder de cambiar tu entorno y, por consiguiente, tu vida.

jueves, 11 de octubre de 2007

¿No puedes dormir?

Por: Moroni

Irte a la cama, para ti, sí que es cosa seria. Miras la televisión hasta bien tarde, y sólo la apagas cuando sientes que el sueño se ha apoderado de ti. Ni bien todo queda en silencio, sientes que tu cuerpo vuelve a llenarse de vida.
Comienzas a pensar en distintas cosas e intentas mantener la mente en blanco para poder dormir. No lo consigues. Cuentas ovejas. Cuentas de cien a cero.
Prendes y apagas la televisión varias veces hasta que, finalmente, quién sabe a qué hora, te quedas dormido. Cuando suena el despertador, estás tan cansado como si hubieses pasado toda la noche de parranda…

¿Quieres saber cómo dormir mejor? De tanto en tanto, todos tenemos problemas para conciliar el sueño. No obstante, tú puedes facilitar el proceso siguiendo unos simples consejos. A continuación, Enplenitud te ofrece una lista con los tips para unas noches más reparadoras.

Técnicas para dormir mejor

Disminuye la cafeína
Para ponerlo fácil: la cafeína te mantiene despierto. Y puede estar en tu cuerpo durante más de lo que te imaginas —más de 14 horas—. En consecuencia, si bebes una taza de café (o de cualquier otra bebida que tenga cafeína) antes del mediodía y aún estás despierto a la medianoche, la cafeína puede ser responsable.
Cortar la ingestión de cafeína al menos cuatro o seis horas antes de irte a la cama puede ayudarte a dormir más fácilmente. Si has consumido demasiada cafeína, por cualquier motivo, prueba comiendo carbohidratos —como pan o galletitas— para ayudar a reducir sus efectos.

Evita el alcohol
Son muchos los que toman alguna bebida alcohólica antes de ir a la cama porque creen que esto les ayuda a conciliar el sueño. Si bien esto puede ser cierto inicialmente, el alcohol también tiene la capacidad de ocasionar problemas del sueño como consecuencia de sueños menos reparadores.

Relájate antes de ir a la cama
El cansancio no sólo atenta contra tu felicidad, sino que también ocasiona caos en tu sueño. Para evitarlo, desarrolla algún tipo de ritual que te permita quebrar la conexión entre el estrés de todo el día y el momento de ir a la cama. Estos rituales pueden ser cortos y durar 10 minutos o ser largos y extenderse por una hora.

Algunas personas encuentran relajante confeccionar una lista con todos los elementos estresantes del día, junto a un plan para abordarlos —esto último puede usarse a modo de conclusión o cierre del día.

Combinar esta técnica con un período de relajación —tal vez, leyendo algo liviano, meditando, practicando una sesión de aromaterapia, estirando los músculos, o dándote un baño caliente— también puede ayudar a un mejor sueño. Y ni se te ocurra mirar al reloj. Ese “Tic-Tac” sólo conseguirá volverte loco.

Ejercita en el momento adecuado (para ti)
El ejercicio regular puede ayudarte a tener un buen sueño por las noches. La periodicidad y la intensidad del ejercicio parecen jugar un rol protagónico en sus efectos sobre el sueño.

Si eres del tipo de personas que se energizan o están más despiertas después del ejercicio, entonces será mejor no hacer actividad por las noches. El ejercicio regular por las mañanas puede ayudarte a aliviar el insomnio, según concluye un estudio de reciente publicación.

Mantén tu dormitorio tranquilo, oscuro, y confortable
Para muchas personas, incluso el ruido más ligero y la luz más tenue pueden perturbar el sueño —como el ronroneo de un gato o la luz de tu laptop o del televisor—. Usa orejeras, persianas o cortinas, un acondicionador de aire, y todo lo que sea necesario para crear un ambiente ideal para fomentar el sueño.

Y si necesitas levantarte por las noches, no uses la luz del techo. En cambio, emplea una pequeña luz de noche para abrirte paso. Las temperaturas ideales para dormir están entre los 20 y los 22 grados Celsius. Temperaturas por sobre los 23 grados y por debajo de los 12 pueden perturbar el sueño.

miércoles, 10 de octubre de 2007

Convierte a tu mente en tu mejor amigo


La razón por la que queremos alcanzar un conocimiento más profundo de nuestra mente es para poder entender cómo se crean nuestros pensamientos, y cómo se expresan en palabras y acciones.

Nuestra mente es nuestro mejor amigo si la alimentamos sólo con pensamientos positivos, pero se convierte en nuestro peor enemigo si le permitimos que piense pensamientos negativos o inútiles. La calidad de este “alimento” depende por completo de nosotros.
Aunque las circunstancias exteriores nos influyen fuertemente, aún así podemos convertirnos en los maestros de nuestra mente e ir más allá de esa influencia. Nuestro esfuerzo para lograr este estado depende del objetivo que nos hemos fijado para nosotros mismos. Este objetivo elevado depende de cuánto hayamos entendido los beneficios prácticos de pensar de forma positiva. Sin este reconocimiento básico no nos sentimos motivados para cambiar lo necesario en nosotros mismos.

La mente es probablemente la parte menos comprendida del ser humano, tan poco conocida que le ha sido muy difícil a la gente entender qué es, cómo funciona y sobre todo, cómo controlarla. Es sólo cuando comprendemos cómo funciona algo que podemos tenerlo bajo nuestro control y dominarlo.

Pero en nuestra sociedad, especialmente en el mundo occidental, queremos probar y tener una demostración de todo, y esta actitud hace difícil que la gente pueda entender qué es la mente; ya que, la mente no es algo material que podamos ver, tocar o medir con instrumentos científicos.

La mente es algo invisible, pero aún así, sus efectos se pueden ver en nuestra cara, nuestras palabras o en nuestro comportamiento.

Si, por ejemplo, nuestros pensamientos son de tristeza aunque intentemos evitar esa tristeza con una sonrisa artificial, tarde o temprano se hará visible a través de los ojos o de las palabras.

La mente es como el viento, invisible, no podemos verlo pero podemos ver sus efectos. Es como los cimientos de una casa, no podemos verlos pero son los responsables de la estabilidad del edificio. O es como los raíces de un árbol, están bajo tierra y no las podemos ver, pero aún así le dan al árbol la fuerza para soportar las tormentas.
Algo muy importante que se aplica a muchos aspectos en la vida es: “Lo invisible determina la calidad de lo que es visible”.

miércoles, 3 de octubre de 2007

PARA TI QUE ERES PADRE O MADRE









La base de la familia es el matrimonio, y si el matrimonio no está unido en consecuencia LA FAMILIA NO ESTA UNIDA, nuestros hijos son según somos nosotros como pareja, y así como los grandes deportistas olímpicos y cantantes profesionales enseñan a sus hijos en éstas disciplinas, así desde que están pequeños debemos inculcarles valores como: respeto,responsabilidad, amor, servicio, comprensión, superación, integridad, honestidad, etc…

Te has puesto ha pensar, "¿cuándo mi hijo aprendió a hablar mi idioma, español o inglés?"

Lógicamente la respuesta es ... desde pequeño. Fue día con día y poco a poco como aprendió a expresarse, lo mismo sucede con la educación de ellos, día a día es un ejemplo de nosotros SUS PADRES, de ahí depende la integración de ellos, convive con ellos, platica de todo con tus hijos, prevenlos, no los presiones, suscita en ellos la confianza, busca la manera de hablar su idioma sin que le falten al respeto a tu autoridad como Padre o Madre, házte amigo(a) de tus hijos.

lunes, 1 de octubre de 2007

La Ansiedad

Por: Moroni

Hablar de trastorno de ansiedad es mucho más que pensar en nerviosismo o tensión pasajera, pues se trata de un problema desgastante que disminuye notablemente la calidad de vida. Por principio, el paciente se vuelve incapaz de relajarse, no puede concentrarse bien y le cuesta mucho conciliar el sueño.

Más aun, describe la Dra. Romero Díaz, quien labora en el servicio de Psiquiatría del Hospital Español de México, “un cuadro de ansiedad propiamente dicho se caracteriza por síntomas como ahogo, latidos rápidos del corazón, exceso de transpiración, adormecimiento de algunas partes del cuerpo y sensación de vacío en el estómago, los cuales se experimentan en distintos grados de intensidad en cada paciente, pero hay casos en que la persona afectada baja su rendimiento, lo que lleva a perder su empleo, en tanto que su organismo, cada vez más afectado, manifiesta diversos padecimientos”, como dolor muscular, problemas digestivos, dolor de cabeza, tics nerviosos y mareo, entre otros.

En casos extremos, en gente muy sensible o en quienes llevan varias semanas o meses con problemas de nerviosismo y estrés, “se presentan ataques de pánico o crisis de ansiedad, durante los cuales se experimentan las mismas sensaciones que en un trastorno de ansiedad, sólo que en grado mucho mayor. También es habitual que en estos episodios la persona sienta que va a morir de manera inminente, y por ello acude al servicio de urgencias, pues tiene sensación de dolor en el pecho muy parecida a la de un paro cardiaco”.

Si bien reconoce que hay algunos casos en que estas crisis son desencadenadas por fuerte impresión emocional, como recibir la noticia de que un ser querido falleció o porque se siente un temblor o sismo, “lo que más comenta el paciente es que no sabe por qué ha sufrido un ataque de ansiedad. Es muy común que nos explique que estaba en su trabajo o en casa, incluso que estaba dormido, y repentinamente se le presentaron dificultad para respirar, palpitaciones, vacío en el estómago y la sensación de que iba a fallecer, pero sin identificar la causa”.

Al respecto, ahonda en que este trastorno no se debe a lesiones o problemas neuronales, sino “a la alteración de una sustancia cerebral (neurotransmisor) que se produce en mayores cantidades, serotonina, lo que ocurre más a menudo en personas cuyos padres padecieron la misma condición”. Vale mencionar que la presencia de un cuadro o una crisis de ansiedad se puede acelerar por fuerte carga de estrés, pero ésta no es la causa del problema.

Por otra parte, la psiquiatra subraya que la ansiedad puede ser una enfermedad que se manifiesta de manera independiente, pero también es posible que se presente junto con otros padecimientos, sobre todo depresión y abuso de sustancias, tanto porque alcohol y drogas actúan sobre el funcionamiento de los neurotransmisores en el sistema nervioso, desencadenando un problema de tensión, como porque el paciente que padece ansiedad los consume para tratar de encontrar alivio.

Desorden que tiene solución.

La Dra. Alma Romero asegura que sufrir un ataque de pánico no significa que el problema se vaya a presentar en nuevas ocasiones, pero enfatiza que lo más recomendable es que toda persona que presente una de estas crisis (exista o no una causa que la desencadene) o que sienta que su calidad de vida se ha deteriorado por vivir bajo mucha tensión, acuda a un psiquiatra para ser evaluada.

“Las manifestaciones de un ataque de ansiedad —recuerda la especialista— se parecen a las de otros padecimientos, como problemas cardiacos y alteraciones de algunas glándulas, entre ellas tiroides y páncreas, de modo que es necesario realizar buena evaluación para descartar estas posibilidades. Además, hay que considerar que la ansiedad por sí misma necesita tratamiento para que no siga afectando al paciente.”

La atención a personas que acuden al servicio de urgencias por tener un ataque de ansiedad consiste en estabilizar la situación del paciente, muchas veces con ayuda de medicamentos, y luego efectuar una evaluación mediante electrocardiograma (sistema para medir la actividad eléctrica del corazón) y estudios de laboratorio (se toman muestras de sangre que se analizan en laboratorio).

Si estos métodos descartan que se trata de un problema orgánico, “se debe continuar con una exploración psiquiátrica mediante una entrevista, en la que descubrimos cómo empezó el padecimiento y desde cuándo ocurre; en general, reunimos los elementos que hay alrededor de la crisis para valorar si es un trastorno de ansiedad o el síntoma de otra situación, como depresión o consumo de sustancias”, afirma Romero Díaz.

El tratamiento, que corre a cargo del psiquiatra, dependerá del grado de afectación de la persona y, por lo general, se basará en dos medicamentos que se toman de manera simultánea: un ansiolítico y un antidepresivo, cuya eficacia en el tratamiento contra la ansiedad a mediano y largo plazos ha sido comprobada a través de diversos estudios.

La especialista especifica que el primer fármaco se emplea durante la crisis y algunas semanas después, a fin de estabilizar al paciente, y que el antidepresivo debe tomarse durante períodos más largos (aproximadamente un año) para garantizar la regulación de la química cerebral. “Hay mucho tabú sobre este tema, pues la gente piensa que es demasiado tomar dos medicamentos o que el tratamiento es muy prolongado; también es común que se piense que el paciente se va a volver adicto o que sufrirá somnolencia, pero este manejo es el adecuado para evitar recaídas, no crea dependencia y es muy seguro”.

Es muy importante que el paciente, en forma simultánea al tratamiento, procure modificar algunos hábitos para que duerma adecuadamente, lleve buena alimentación y evite el estrés excesivo, a fin de que la ansiedad no aumente. Al respecto, añade: “Me han preguntado mucho sobre la utilidad de terapias como yoga, flores de Bach o acupuntura, y estoy de acuerdo en que se utilice cualquier método que ayude a que la persona se sienta bien, pero en momentos de crisis no hay otra alternativa que los medicamentos, ya que no se puede tratar a un paciente alterado y con la sensación de que ‘se va a morir’, pidiéndole que se acueste y relaje”.

En cuanto a la ayuda que un psicólogo puede brindar, la Dra. Alma Romero considera que es de utilidad para aprender a manejar tensión y preocupaciones que pudieran desencadenar estrés; sin embargo, durante un ataque de ansiedad su alcance resultaría limitado, e incluso sería poco ético si no remite al paciente a un psiquiatra.

Cuentas pendientes.

A pesar de que hoy contamos con el conocimiento suficiente para hacer frente a los trastornos y crisis de ansiedad, y de que los recursos psiquiátricos para dar tratamiento son los mejores que hayan existido en la historia, en la práctica cotidiana es notable que persisten deudas que no han sido saldadas, tal como lo explica Romero Díaz.

Por un lado, es sabido que “la única manera de prevenir la ansiedad es teniendo buenos hábitos de vida: comer bien, practicar ejercicio diariamente, evitar jornadas laborales muy intensas y tener días de descanso y distracciones”, pero a pesar de ello las condiciones sociales e individuales no siempre están dadas para conseguirlo. Tan común es, por ejemplo, caer en estados de tensión y estrés, que “incluso podemos ver a los padres presionando a sus hijos desde pequeños con sus calificaciones, obligándoles a sacar notas altas, sin darse cuenta de que están creando factores de riesgo en el niño, quien se siente tenso porque no es perfecto, y crecerá repitiendo esta conducta”.

Otro problema consiste en que, desafortunadamente, no en todos los servicios de urgencias se cuenta con la capacidad para atender adecuadamente a los pacientes que sufren crisis de pánico. “En los hospitales generales en que existen unidades psiquiátricas sí hay conciencia por parte de los médicos de primer contacto, internistas y urgenciólogos, de que una persona con ahogo, palpitaciones y sensación de muerte que a la vez no presenta complicaciones cardiacas u orgánicas, se debe remitir a especialistas en salud mental para determinar si tiene un problema de ansiedad. Sin embargo, esto no es lo más frecuente, pues todavía existe el tabú de que el paciente sólo está exagerando o ‘quiere llamar la atención’.

Finalmente, la Dra. Alma Romero destaca la importancia de que la población “pierda el miedo de hablar del psiquiatra o de acudir a consulta con nosotros, pues todos los días notamos que la gente sigue pensando: ‘no sé qué hago aquí, si no estoy loco’. Debe quedar claro que, así como el cardiólogo trata enfermedades del corazón y el gastroenterólogo atiende padecimientos digestivos, a nosotros nos corresponde dar solución a problemas mentales, como ansiedad, depresión o uso de estimulantes, sean graves o no”, concluye.